El barranco perdido está perdido y debe ser que sus responsables no quieren que nadie lo encuentre.
Ayer tenía la ilusión de pasar un día estupendo con Jaime aprovechando nuestras “quedaciones” (osea como vacaciones pero en casa). El caso es que animo por la publicidad y por la página web, sencilla pero suficiente para hacerme una idea, salimos tempranito de Logroño.
Había mirado en google así que sabía donde estaba pero me imagine que una iniciativa como esta, nueva y de “tanto” calado habría caído en el detalle de que para que la gente vaya hasta ti tiene que saber como, NI UN CARTEL, no solo que invite a ir, sino que simplemente te ayude.
Al llegar allí más bien parecía un escenario post-nuclear que cretácico, camiones, vallas, polvo, cables …
¿parking? ¿para qué vamos a poner aparcamiento habiendo cunetas?????
Una vez dentro el personal fue muy amable para explicarnos lo que había, y sobre todo lo que NO había, y lo alucinante es que en la web no indica nada a este respecto, en mi caso particular el viaje fue de una hora en coche, pero no tengo que imaginarlo porque compartí cola con algunos señores que estaban realmente enfadados porque se sentían directamente engañados ya que en la web no se habla en ningún momento de la apertura es solo de una pequeñísima parte.
A la hora de comer volvimos al personal encantador y amable pero que tardaron más de 30 minutos en servirnos unos espaguetti fríos.
A pesar de todos estos pesares Jaime se lo pasó de muerte gracias a unos monitores atentos, a que fue un día en el que él era lo importante y a que la mirada de un niño transforma un tobogán y una piscina en un escenario maravilloso.
Señores responsables que invierten/gastán mi dinero, pónganse las pilas, el personal que hay allí mantiene el tipo con su buena voluntad y la sonrisa pero esto no es suficiente.