Después del 15M, como suele suceder vino el 16M y yo quería haber escrito un post ayer, hablando precisamente de lo que pasó y sigue pasando el día después del 15M. Está claro que no desaparecierón los corruptos, la democracia no funcionó de maravilla… de hecho, al día siguiente la gente fue desalojada… y empezaron los contras. Muchos contras… los primeros insultos y estigmatizaciones.
Lo más divertido es que una gran parte de los análisis (insultos u opiniones que de todo hay) eran totalmente absurdas y demostraban un nivel de incomprensión realmente patético si el que las emite presume de “analista”. Nuestros “opinadores” profesionales, acostumbrados al resumen de prensa y la lengua afilada dos minutos antes de salir al aire, se enfrentaron a un fenómeno que gracias a las redes sociales (en las que la mayoría ni habían asomado la patita) ocurría a velocidad de vértigo y se escapaba de los prime-time televisivos y no digamos del ritmo de las rotativas.
Fenómeno nuevo y analistas despistados, de “los medios” ni hablamos. De entre los toldos y las tiendas han emergido algunos periodistas que como no estaban en el establo de las vacas sagradas, estuvieron en las plazas y al cabo de un tiempo han conseguido a trancas y barrancas conectar ambos mundos. Hace tan solo un año era impensable que en un telediario/programa de análisis la participación de los ciudadanos (algunos se empeñan en llamarnos internautas) se hiciera a través de Facebook o Twitter.
El caso es que rima, rimando llegamos al día de hoy 17M, día de Internet. La mayoría de las cosas que pasan hoy en el mundo (políticas, sociales o económicas…) no se explicarían (entenderse no se entienden) sin esta maravilla que es Internet, una herramienta que hace que un cambio cuantitativo (en las relaciones humanas y en la información que manejamos) se esté convirtiendo en un cambio cualitativo, que a pesar de las incógnitas a mi me parece maravilloso.
Uniendo la fuerza de la gente y las herramientas que hacen posible la gestión colectiva de la inteligencia ha surgido un movimiento (que es muchos movimientos a la vez) que es capaz de ganarle la partida a una delegada del gobierno que desafía al 15M en plan “macho alfa” y “a que no hay huevos a acampar”.
En frente se encuentra que no hay un dirigente lleno de testosterona que diga “pues acampamos por que si” y las porras y los escudos (aunque suelten algún porrazo para no desentrenarse y porque siempre hay “machitos alfa” dispuestos a recoger un guante) se quedan sin argumentos porque lo importante no es acampar, es seguir removiendo conciencias y promoviendo cambios para que desde el antidisturbios más cerril, hasta el delegado del gobierno más incompetente, pasando por yayoflautas y la señora María, hagan lo posible para que este mundo sea un poquito más vivible.
