El elevado crecimiento de la construcción, especialmente primera y segunda residencia en España, ha impulsado fuertemente el crecimiento económico, tirando de un buen montón de sectores de actividad de lo más variado, desde los más evidentes como las fabricas de materiales de construcción, hasta servicios más tangenciales como las telecomunicaciones o las alarmas.
El problema es que no es un modelo sostenible, a menos que se mantenga un crecimiento elevado de la población. Por otro lado, si la construcción y la adquisición inmobiliaria se convierten en un negocio de elevada rentabilidad y muy seguro, eso inhibe las posibilidades de inversión en otros sectores con mayor posibilidades futuras pero con mayor riesgo como pueden ser las inversiones en I+D en sectores como el farmaceutico o la biotecnología.
El caso es que España sufre una importante anomalía en su mercado inmobiliario debido al rechazo frontal de la mayoría de la población al uso de vivienda en alquiler como una opción vital. En España se entiende el alquiler como un mal necesario, como una fase que hay que superar, no como una opción razonable con sus ventajas y sus inconvenientes.
Esto es casi un dogma en cuanto a la vivienda y si por un casual algún joven, contaminado por los virus de la apertura mental, quizás adquirido durante su etapa Erasmus, donde puede comprobar que en otros paises europeos el alquiler es una opción de vida, su familia intentará curarle de su error a toda costa. El mantra de “¿cuando te vas a comprar un piso?” ha superado con creces el de “¿cuando te casas?” porque en muchos casos no solo incluye a la familia, sino a los propios amigos.
Este gen que identifica a la población de España como “propietaris hispanico” está tan arraigado que ayer o anteayer leí en La Rioja al consejero de vivienda hablar del auge del alquiler como si fuera “una penita mu grande” cuando desde mi punto de vista puede ser LA gran oportunidad para combatir este mal congenito (del que me reconozco afectado en grado sumo).
Ventajas del alquiler:
- flexibilidad, puedo cambiar de vivienda:
– si mi familia aumenta y necesito un piso más grande
– si mi familia disminuye porque mis hijos se han ido de casa
– si me cambio de trabajo a otra ciudad
– si mi barrio ya no me gusta
…
- las deudas que adquiero son a corto y manejables, si mi situación económica fluctua, yo puedo adaptar el alquiler (con molestias, pero puedo) de hecho algún banco inteligente esta cambiando a sus hipotecados el pago de la hipotéca (que es una deuda a más de 20 años) por un alquiler mucho menor.
Así que en esta crisis hay una gran oportunidad pero que como todo gran cambio puede ser frenado o impulsado por los políticos que nos gobiernan:
- empezando por la parte “cultural”, no llamar pobrecitos a los alquilados y hacer loterías para regalar el derecho a ser propietario
- cambiando el sistema de incentivos fiscales, aunque a mi me beneficie económicamente, no tiene sentido que el gobierno:
– ayude al señor que se compra una casa cada vez más grande y más cara, y no ayude a quien no teniendo recursos para comprar una vivienda tiene que alquilar.
– ayude más al que acumula piso, que al que invierte en biotecnología
– ayude a que un señor se compre un piso de protección oficial para que (aunque con unas ciertas restricciones) ese señor acabe vendiendo ese piso con unas plusvalías enormes