el tiempo pasa y no puedo reir…
Pues la verdad es que en este caso el ruido de la lluvia sobre el tejado de Zinc (pobre gata como se debe estar poniendo) me relaja y me casi me acuna en un placido bienestar mañanero, seguramente tiene que ver con que hoy he tenido la suerte de besar a mis dos princesitas medio dormidas.