Ayer tuve un día duro (no por que nada fuera mal) más bien intenso así que cuando llegué a casa Jaime ya estaba en el quinto sueño y por tanto nada de leer algo juntos como el domingo (y eso que le leí entrevistas con científicos españoles).
El caso es que Marieta estaba más que despierta y fue ella la que nos contó a Carmen y mí el cuento de los tres cerditos y hay que ver como “sopiaba” el lobo