El otro día, durante una insigne visita y mejor cena, tuve la ocasión de hablar con alguien muy techie, que comprendía muy bien mis aficiones blogeras pero que enseguida lo dejó, por una cuestión que en principio me pareció muy tonta, pero a la que la pereza dominical le ha vuelto dar un hueco.
No sabía si alguien le leía.
¿Le preocupa al que hace un graffiti quien le ve?
¿Debería cerrar mis blogs sabiendo que posiblemente solo los leen mi madre y mi jefe?

