y María ya está en casa

Aunque yo soy un poco capullo y estoy todavía en la oficina…

Ha sido maravilloso ver como nada más salir del hospital, María a vuelto a ser el encanto de niña que suele ser, sonriente, juguetona y cariñosa, y no el goblin gruñon en el que los nervios la habían convertido estos tres últimos días. Es realmente curioso comprobar como los niños son personas completas y enteras, con sus sentimientos, con sus miedos, con sus reacciones buenas o malas…

Una personita que gruñe y que se refugia en su madre cuando tiene miedo y no entiende lo que pasa a su alrededor. No hace falta entender nada, solo disfrutar.

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