Mi querido y bueniiiiiiiiiiisimo hijo Jaime ha estado a punto de morir a manos de su padre cuando me ha comunicado que no quería ir al tenis, que prefería quedarse en casa jugando con su hermana. Tras el ataque inicial por la pasta que me han costado las entradas, Carmen le ha dado la lectura positiva.
Pasar un rato a solas (aunque rodeados de gente) y haciendo algo juntos (ahora se me ocurren muchas otras cosas) pero después de estos días un partido de tenis me ha parecido suficientemente bueno.
La pena es que no llevaba la cámara y la blackberry tiene el zoom estropeado, en cualquier caso mañana hay mas.
Tags: copa davis
