Ayer día de mi santo, San Juan, la noche más corta del año que ayer se tiño de sangre en un estúpido accidente en casteldefels…
El caso es que yo, debido a la ola de laicismo que nos invade, casi ni me acordaba, y la mayoría de la gente no celebra, pero es lo que tiene tener un santo tan mediático y celebrado, enraizado con lo más pagano.
Así que lo primero muchas gracias a los felicitadores y felicidades a los tocayos, que en muchos casos coinciden.
Al llegar a casa, más tarde de lo que debía me encontré a Jaime y María esperando para entregarme los regalos, pero el mayor regalo fue ver a Jaime con su flamante cinturón amarillo y a María con sus pendientes recien puestos.

